Los veinti y los
treinti están viniendo cargaditos... En mi caso, de experiencias, y sobretodo
aprendizajes. Cada embarazo que he vivido, obviamente me ha pillado en un
momento vital distinto, y cada uno ha supuesto una revolución, que me va
acercando más a mí. ¿Qué curioso verdad?
Como verás, llevo
meses sin aparecer por aquí, durante este tiempo he dedicado muchísimo tiempo
(quizás demasiado) a darle vueltas a la cabeza, a que por un lado va mi
realidad y por otro lo que deseo y espero para mí, tanto desde el punto de
vista laboral, experiencias que vivir, o cómo quiero que sea mi día a día
¿conoces esa sensación? Me encantaría
compartirlo contigo, pero mejor en otra ocasión, que, si no, me lio y hoy
quiero contarte cómo ha sido mi embarazo.
Primer Trimestre,
¡ESTOY EMBARAZADA!
¡Madre mía ocho meses! Se me han pasado literalmente volando. Qué
lejos me queda el mes de enero y ese mirar mil veces el test de embarazo sin
querer creer lo que veía. Vaya por
delante, que quedarse embarazada no siempre es fácil, siempre digo que es un
milagro, y lo digo con un enorme respeto y cariño hacía todas esas mujeres que
buscan y esperan su positivo. Por mi experiencia propia y por las vivencias que
me comparten muchas madres sobre su largo y duro camino hacia la maternidad, sé
que en ocasiones es doloroso ver cómo a nuestro alrededor para muchas parece
ser muy fácil, y para otras tan complicado, por eso necesito expresarme de
forma cuidadosa y que entiendan porqué lo hago.
Este embarazo no fue
programado (y que conste que yo lo programo todo y más…) en nuestros planes entraba ampliar la familia, pero no tan
pronto, de modo que, aunque no planeado, sí que es deseado. Y llegó sin más,
sin evitarlo, ni buscarlo.
Desde muy pronto,
sentía que estaba “rara”, y en el fondo
pensaba “verás cómo estoy
embarazada”, me recorría un
sudor frío y me temblaban las piernas, ¿seré capaz de traer un bebé sano?,
¿será niño?, ¿y si tengo complicaciones? ¿cómo lo haré con dos peques? ¿otro parto de nalgas? …. En fin, lo de siempre en mí. No sirve de nada adelantarse a los “¿y si?”, porque ¿Y si todo
eso nunca pasa como lo imagino? Me angustio, sin necesidad ninguna.
En cuanto a los
síntomas, en este caso llegaron muy pronto y muy fuerte, (este pequeño quería
hacerse notar). Náuseas, vómitos, pérdida de peso, cansancio y mucho sueño. En
seguida, me hice el test, (que se los enseñé en el último vídeo) y empezamos
con las visitas y la medicación.
Si quieres ver mis pautas de alimentación durante mis embarazos click!
Y por si fuera poco, con toda esta situación tan inestable por mi parte, llegó nuestro destete. Ya te adelanto que un embarazo no es motivo para poner fin a la lactancia, eso sólo lo decide la mamá y el peque. En mi caso, Nahia venía de una crisis de lactancia, unas semanas de muchísima demanda, sobre todo nocturna, durante el día casi ni le hacía caso a la teta. Con mis primeros malestares del embarazo empecé a sentir bastante dolor durante la tomas, y estaba nerviosa porque sé lo que ME SUPONE (a mí) a nivel físico, mental y emocional un embarazo, así que decidí despedir nuestra lactancia. Y mi enorme sorpresa fue la enorme comprensión y el cariño que recibí por parte de mi hija, ante ese gran cambio en nuestra relación. Te lo cuento con detalle en unos días...
Y así entre, que me lo voy creyendo, poco a poco, me voy organizando, todo va saliendo, voy cogiendo confianza semana a semana en que todo va marchando bien, y meditando las decisiones que me toca tomar... así llegamos a la ecografía selectiva del primer trimestre. NIÑO. Reconozco que no me sorprende nada, he acertado 3 de 3. Sentía que era niño. Y eso despertó una ola de miedo e ilusión por partes, no siempre iguales.
Y así entre, que me lo voy creyendo, poco a poco, me voy organizando, todo va saliendo, voy cogiendo confianza semana a semana en que todo va marchando bien, y meditando las decisiones que me toca tomar... así llegamos a la ecografía selectiva del primer trimestre. NIÑO. Reconozco que no me sorprende nada, he acertado 3 de 3. Sentía que era niño. Y eso despertó una ola de miedo e ilusión por partes, no siempre iguales.
¿Intenso verdad?
Para que no se te haga pesado, mañana te cuento qué me trajo el segundo trimestre, lo que puedo avanzarte es que han sido meses de volver a tener muy presente el duelo de mi primer hijo, ese duelo que durante tanto tiempo negué, volvió para enseñarme a convivir con el dolor más profundo y la felicidad más intensa.
¿Nos vemos mañana?
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