¿TERRIBLES?... 2 AÑOS

23 agosto 2018

Pues mi hija NO es terrible.


¿Te suena esta expresión de "los terribles 2 años"?
Eso de que, a esta edad son caprichosos, tienen rabietas, berrinches, es una etapa muy difícil, hay que tener mucha paciencia. No le hagas el gusto, "tú déjala que esta niña te acaba gobernando a ti", no le hagas el mimo, déjala que no le pasa nada, y bla bla bla... 
¿Y te suena haber escuchado lo siguiente?
A los dos años el cerebro de nuestros hijos se desarrolla a gran velocidad (si son frikis de la biología como yo, pueden saber más buscando "mielización del córtex"). De modo que de repente no sólo es que nuestros hijos "peguen un estirón", es que adquieren capacidades y habilidades que producen muchos cambios y tienen que aprender a gestionarlos: hablar, relacionarse, memorizar, razonar, entender que son personas independientes y pueden tomar pequeñas decisiones. El "inconveniente" en este momento, es que su cerebro racional sigue en desarrollo. Con lo cual no puede "medir" o "controlar" sus reacciones, la ira, el enfado, la rabia, la frustración, la alegría... les desborda y eso es parte de su DESARROLLO NORMAL.

Obviamente, por mucho que mantengamos la calma, hay momentos que nos enfadamos, gritamos, o simplemente estamos cansados. En este punto quiero lanzar una reflexión... nos quejamos del comportamiento de los niños en esta edad (propios o ajenos), pero ¿como adultos nos responsabilizamos de nuestras actitudes?  Nuestro cerebro sí que está desarrollado, nosotros podemos y debemos razonar, empatizar y entender el proceso de nuestros pequeños. ¿lo hacemos? 
O muchas veces nos vemos con un peque (o varios) que rebosa energía, que canta o grita, corre, adora sus juguetes y los saca todos a la vez, y nosotros estamos cada vez más cansados, no podemos seguirles el ritmo, no tenemos tiempo para jugar porque tenemos tropecientas mil cosas que hacer, intentamos "tenerles entretenidos", cada vez reclaman más y de forma más intensa nuestra atención, y nos vamos enfadando y frustrando... y acabamos estallando. Nosotros y ellos. 

Esta situación es habitual, es normal, no estas haciendo nada mal y tu hijo o hija no es un monstruito caprichoso. Te quiere y tiene unas necesidades, y tú le quieres, PERO también tienes necesidades y obligaciones. Y a veces unas cosas y otras entran en conflicto. 
¿Qué podemos hacer?
  1. Entender y validar esta etapa de su desarrollo como personitas, y entender y validar nuestra etapa como madres y padres, que además de criar personitas, tienen que trabajar, limpiar, cocinar, compromisos sociales, obligaciones financieras... Los niños no tienen porqué entender la carga que llevamos los padres, ya lo entenderán a su debido momento, y ahí estaremos nosotros para decirles, "sí hija, yo también pasé por ahí, aquí estoy, te apoyo". 
  2. Vivimos con RUTINAS - LÍMITES Y NORMAS. Entender y validar su proceso y ser empáticos no significa vivir en una burbuja en la que todo vale. El mundo se rige por normas, las tenemos de todo tipo leyes físicas, normas de tráfico, o costumbres sociales. Criar a nuestros hijos a su libre albedrío, sin que existan consecuencias es irreal, además diría que hasta contraproducente, porque en algún momento se adaptarán a vivir en sociedad. **No se quiere sentar en la silla del coche. Consecuencia, se queda en casa. Para nosotros ha sido relativamente fácil aplicar esta consecuencia porque casi siempre están disponibles los abuelos. Y hay veces que ella ha decidido quedarse y otras cede y se sienta en la silla, y otras es necesario imponer nuestra autoridad (de forma lo más tranquila posible), sentarla y ponerle el cinturón. Es su seguridad y no hay negociación posible. Esta etapa por suerte quedó atrás, pero por momentos salir de casa en el coche era una tortura.**
  3. Distinto es que cada familia valora QUÉ RUTINAS, QUÉ LIMITES, QUÉ NORMAS y QUÉ CONSECUENCIAS, tienen en cada caso. En mi opinión, nuestra responsabilidad como madres y padres cuando ponemos un límite o una norma va más allá de decir "esto no se hace" ¿porqué no se hace? ¿cuantos NO establecemos a diario? ¿Viviríamos nosotros cómodos con esa limitación? ¿QUÉ APRENDE MI HIJA CON ESA NORMA?
  4. Se corrige en privado y se alaba en público. Siempre me ha molestado de sobremanera cómo se critica- alaba y/o etiqueta a los niños y niñas entre adultos, incluso estando ellos presentes y escuchándolo todo. ¿Toleraría que mi marido, mi madre, mi hermana o mi amiga, me critique en público?
  5. Los niños y niñas IMITAN. NO VALE regañar al niño (más o menos duramente), y echarle una miradita de reprobación y tolerar al adulto por esa misma acción. Seamos coherentes.  Y otra cosa, si nosotros como adultos nos ponemos nerviosos, gritamos, tiramos de su brazo enfadados... ¿quién imita a quién, el niño al adulto o el adulto al niño?
  6. HABLAR, EXPLICAR, DIALOGAR, RAZONAR. Suena agotador y lo es, pero es lo que supone la crianza. Potenciar que se expresen con palabras, que planteen qué problema tienen en este momento y cuál puede ser la solución (aunque sea un problema tan banal para nosotras como que papá no le deja ponerse un disfraz y viene a chivarse a mamá...para ella eso es un problema, quién soy yo para desmerecerlo. Mi propósito como madre es enseñarle a resolverlo, animándola a que le expliqué a papá porqué lo quiere, le pida ayuda o se lo pida por favor, sin intervenir yo, sino que sea ella quien gestione su problema)
  7. Llega un momento en el que PUEDEN Y DEBEN TOMAR DECISIONES, grandes o pequeñas, pero sus decisiones. Por ejemplo, mi hija suele decidir qué ropa se pone, no de todo el ropero, sino de un número limitado de posibilidades. **Y... ¿si quiere ir a casa de su abuela vestida de Elsa de Frozen? Pues me parece bien, porque estamos en nuestro tiempo libre y puede elegir. Y si quiere ir al cole vestida de Elsa. NO. Porque para ir al cole hay 5 normas: 1. Llevar coleta 2. Llevar braguita y hacer pipí en el baño 3. Vestir con el uniforme 4. Preparar y ser responsable de su mochila 5. y de la comida para el descanso.  De modo que aquí no hay discusión. Cuando vuelva del cole podrá vestirse "como quiera"**
  8. Relájate, es tu hijo o hija NO ES TU PEQUEÑO/A ENEMIGO/A. Aquí no hay ganadores, ni perdedores, no es una lucha de poder, estamos educando, a diario sentamos las bases de nuestra relación con ellos y de las personas que serán el día de mañana. 
Qué opinan, ¿cómo llevan esta etapa del desarrollo de los peques? 
Les confieso que por momentos me he sentido desbordada por las voces adultocéntricas que rodean la maternidad. Desde la enfermera de pediatría que te pregunta si tu bebé de menos 6 semanas tiene establecida "la rutina" de las tomas, hasta quien te pregunta si ¡todavía! das teta, o quien se sorprende si no le hago coleta a mi hija porque a ella no le gusta ir con SU PELO recogido... mi prioridad es mi hija, y la persona que quiero que sea, más allá de que sea muy inteligente y saque muy buenas notas en el cole (que está muy bien). Deseo para ella que sea una mujer fuerte, independiente, que se sienta querida, valorada, respetada, empoderada, dueña y proactiva en su futuro, que sepa que siempre y en cualquier circunstancia puede contar con nuestra familia y trato de transmitirle que NO TOLERE menos que ese respeto en el que ella vive. 

Con este ánimo, les invito a compartir este hastag #mipequenoesterrible, y a premiarnos que lo estamos haciendo muy bien, cansadas, agotadas, renunciando, conciliando, cuidando, amando y educando una generación, que respete, ame, cuide y proteja. Para mí esto cambia el mundo. 

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